martes, 12 de febrero de 2019

lo que se lleva ahora



Hace ya como cuatro años que en un congreso sobre la traducción como negocio recomendaban dejar de utilizar currículos para vender nuestros servicios y pasarnos al folleto. Parece que la idea no cunde, a juzgar por la cantidad de gente que sigue preguntando sobre cómo hacer un CV para ofrecer sus servicios de traductor. Curioso. 

Lo cierto es que tiene lógica y hace siglos que, sin pensarlo, lo llevamos haciendo con eso que antes llamábamos «cartas de motivación» (¿se siguen llamando así?). Cuando trabajaba seleccionando traductores, era mucho más benévola con los currículos que iban presentados por un mensaje que contenía la información fundamental: quién escribe, por qué cree que es la persona idónea para escribir, qué ofrece, de qué idiomas, por qué a mí…

Luego, por supuesto, un currículo de más de dos páginas me decía tantas cosas de la persona que escribía que no lo leía. ¿Para qué? Demasiado insegura de lo que ofrecer, probablemente novata, incapaz de sintetizar… ¿Crees que esas cosas no se piensan? Pues empieza a cambiar de opinión, querido traductor, porque sí, se piensan. 

Así que ¿por qué no pasar al folleto? Una carrera condensada en cuatro párrafos que lo expliquen todo, con epígrafes verdaderamente informativos y un lenguaje más informal que el currículo habitual. Yo lo compraría. De hecho, yo es lo que vendo hace ya tiempo.

Y, tú, ¿qué opinas? ¿Te pasas al folleto?

(imagen).

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