martes, 15 de enero de 2019

págame mi trabajo, pero

Hace un tiempo os conté que, a veces, me voy a trabajar a una cafetería, ocupando una mesa durante horas. Me gustaría aclarar que horas, para mí, son dos o tres… y consumiendo. He visto que hay traductores que pretenden que se valore su trabajo a los que les molesta que un camarero les recuerde que lleva dos horas sin consumir nada. Porque… claro, ¿él no está trabajando? ¿La traducción es un negocio pero la cafetería no? ¿Yo no puedo trabajar gratis pero él puede poner su local a mi disposición sin ganar un duro y pagando los gastos?

Cada vez alucino más con la paja que no dejamos de señalar en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio.

(foto de Mitchell Phun).
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