Tengo que reconocer que, a pesar de lo que dije el año pasado, este año he vuelto a caer en las redes de Goodreads, aunque de forma anónima y sin evaluaciones y recomendaciones que me creen estrés. Una forma mucho más parecida a mi lista clásica, pero con bonitos gráficos al final del año. Porque, qué le vamos a hacer, en un mundo visual, los gráficos tiran mucho.
Total, dejándome llevar por mi intuición, este año he leído algo menos, pero aun así (descontando los libros traducidos por mí y los de investigación):
en todos mis idiomas y alguno más;
una media de 35 páginas al día; 37 obras de ficción novelada (1 cuento y 3 de relatos);
1 biografía;
7 ensayos;
11 cómics;
3 obras de teatro y 2 libros de poesía.
Lo que no puede decir la estadística es que los libros que más me gustaron (aparte de los que tienen que ver con teatro) fueron Las ocho montañas (en trad. de César Palma) y Ribofunk; que he confirmado que no me gusta Neil Gaiman, que leer buenas traducciones es lo mejor del mundo y que comenzar el año con Hemingway sigue siendo un acierto.
Y ahora por un nuevo año lector.



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