En tercero de carrera, en Traducción Especializada, la profesora preguntó el primer día de clase si habíamos leído a Virginia Woolf. Yo dije que sí. Entonces, solo había leído un libro de ella: Orlando. Mi primer VW, chispas (referencia para los más antigüillos que me leen). Entonces, no soñaba con traducir libros, la verdad. Entonces, no podía ni imaginarme que traduciría grandes clásicos. Entonces, bueno, jamás soñé que un día podría decir que Orlando sería también mi primer VW traducido. Chispas.
Me encanta poder anunciarlo el día que se cumplen 90 años de su publicación original. Habría sido más bonito un 100 ahí, ¿verdad? Pero un 90 queda también la mar de bien. Noventa años de la carta de amor más larga jamás escrita. De un regalo de amor a una amiga de las que duran toda la vida. De una de esas amigas que todos necesitamos.
En fin, solo me queda esperar haberle hecho justicia a este hermoso libro. Los lectores serán los que juzguen eso. Yo, mientras tanto, voy a seguir traduciendo, que es lo mío.
Tú, querido traductor, permítete soñar.
(imagen).
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