martes, 17 de septiembre de 2019

lecturas de la ballena, j-15, 18:00 h (2011)


Vestías entonces muy elegante.
Dabas limosna a los vagabundos desde la gloria de tu juventud, ¿no?
Te gritaban: «Cuidado, muñeca, o te caerás»,
y creías que te tomaban el pelo.
Solías reírte de los que andaban por ahí colgados,
pero ahora ya no presumes tanto,
no pareces tan orgullosa
ahora que tienes que mendigar cada una de tus comidas.
¿Cómo se siente uno sin hogar?
¿Como un completo desconocido?
¿Como un buscavidas?
Aunque es cierto que fuiste a los mejores colegios, señorita Solitaria,
sabes que allí lo único que hicieron fue sacarte el jugo.
No te enseñaron cómo sobrevivir en la calle
y ahora resulta que te tienes que acostumbrar a hacerlo.
Dijiste que nunca te rebajarías ante
el vagabundo misterioso, pero te das cuenta
de que lo que vende no son excusas
cuando observas el vacío de sus ojos,
y dices: «¿Hacemos negocios?».
¿Cómo se siente uno cuando no puede contar con nadie?
¿Sin un sitio al que llamar hogar?
¿Como un completo desconocido?
¿Como un buscavidas?
Nunca te giraste a mirar los ceños fruncidos de los malabaristas y los payasos
que venían a hacerte sus trucos.
Nunca entendiste que no merece la pena.
No deberías dejar que otros se diviertan a tu costa.
Solías montar el caballo cromado de tu diplomático,
que llevaba en el hombro un gato siamés.
¿No es duro descubrir que
no era tan fantástico como parecía?
¿Que te quitó todo lo que pudo?
Princesa en una torre donde toda la gente guapa
bebe y  bebe creyendo que ha triunfado,
intercambiando regalos caros,
harías mejor cogiendo tu anillo de diamantes y empeñándolo, cariño.
Solía divertirte mucho
Napoleón en harapos y la forma en que hablaba.
Ve con él, ¡vamos!, te llama: no puedes negarte.
Cuando no tienes nada, nada puedes perder,
eres invisible y ya no tienes secretos que ocultar.
Dicen que es la mejor canción de la historia. 
Que habla de Edie Sedgwick y que Dylan fue la peor droga que ella probó. 
Dicen que Napoleón era Warhol y que a Bobbie le caía tan mal como parece. 
Lo que es seguro es que la canción se escribió en 1965 y que, desde entonces, cientos de jóvenes rebeldes de varias generaciones la han convertido en su himno. 
Que muchos de los que estamos aquí tenemos recuerdos que viajan como escalofríos por las columna vertebral al oír los primeros acordes. 
Y que seguirá siendo una de las canciones más cantadas y una de las preferidas del propio Dylan. 
Porque todos somos buscavidas.
Porque todos nos hemos sentido alguna vez Like a Rolling Stone

(foto de Andy Warhol).

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