Los derechos de autor: ese tema delicado y que defiendes o no según te vaya el bolsillo en ello (esto es una suposición). El caso es que parece muy difícil respetarlos en Internet, cuando las cosas se cuelgan y recuelgan, y todo el mundo parece creerse con libertad para usarlas.
Ya te habrás dado cuenta, querido traductor, de que la mayor parte de las imágenes que uso en este blog no son mías, sino fotos que encuentro mientras navego. Como parte afectada por los derechos de autor, me gustaría decir que hago todo lo posible por respetar los de los demás, pero me da la pereza aquí, cuando a veces, Tumblr mediante, es imposible llegar a un autor original.
No obstante, solo porque creo que los derechos hay que respetarlos siempre y no según donde estés (a mí me copian y protesto, pero ¡ay! uso sin remilgos el contenido de los demás), puedo asegurar que:
- Siempre se puede acceder al lugar en el que encontré la foto pinchando en ella o en el enlace que pongo al final de las entradas.
- Cito la fuente original, es decir, al fotógrafo, si lo conozco.
- Hay veces que solo puedo citar el lugar en el que encontré la foto; en cuyo caso, suelo ahorrármelo por el punto 1. No es lo más ortodoxo, pero espero que se me perdone.
Sé que no es lo más legal del universo y que podría hacerlo mejor, pero me parece ya un avance.
(foto de Olympia Le-Tan).

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